Gestión de riesgos: ¿cómo asegurar el éxito?


Para bien o para mal, la gestión de riesgos se ha convertido en una cuestión de supervivencia para las empresas. Bajo esta perspectiva, para alcanzar una exitosa administración, es esencial calificar y cuantificar los riesgos de manera adecuada.

De esta manera, es posible reducir e incluso eliminar las posibles pérdidas financieras, así como maximizar el aprovechamiento de las oportunidades de generación de valor tanto para las personas como para las empresas.

Pero, en definitiva, ¿cómo puedes desarrollar una exitosa gestión de riesgos? 

Si buscas la respuesta para esta incógnita, ¡sigue leyendo este artículo! Aquí encontrarás abundante información sobre este tema y entenderás por qué fortalecer la gestión de riesgos es tan importante para el crecimiento de tu negocio.

¿Qué es la gestión de riesgos?

Básicamente, la gestión de riesgos es un proceso aplicado en toda la empresa con la finalidad de detectar situaciones potenciales que puedan afectar los resultados corporativos.

Dicho en pocas palabras, consta de la administración de las incertidumbres que pueden convertirse tanto en riesgos como en oportunidades.

La norma internacional ISO 31000 y su complementaria ISO 31010

Además de la identificación, la gestión incluye la evaluación, la clasificación y la mitigación de los factores de riesgo. De acuerdo con la norma ISO 31000 creada por la International Organization for Standardization, una gestión de riesgos eficiente debe:

  • crear valor;
  • ser considerada en todos los procesos corporativos y en la toma de decisiones;
  • abordar la incertidumbre de manera explícita;
  • tener en mente los factores humanos de la organización;
  • ser inclusiva y transparente;
  • reaccionar ante las mudanzas con dinamismo y de forma interactiva.

Por su parte, la norma ISO 31010, creada con la finalidad de complementar a la anterior, proporciona la orientación necesaria para seleccionar y aplicar las herramientas, así como emplear las técnicas de valoración y de evaluación de los riesgos en las organizaciones.

Tanto la ISO 31000 como su complementaria ISO 31010 son normas genéricas.

Por esta razón, pueden ser adaptadas acorde con el rubro, el sector, el porte y las necesidades de cada organización constituyendo así, una valiosa fuente de información para el eficiente control de riesgo.

Ahora que conoces la definición y las normas internacionales que sirven como referencia para la implementación de la gestión de riesgo en las organizaciones, es hora de hablar de su importancia en el ámbito empresarial.

¿Cuál es su importancia en los negocios?

De hecho, los cambios geopolíticos, la crisis económica global y las alteraciones reguladoras ocasionan un ambiente de inestabilidad.

En virtud de ello, las empresas necesitan colocar en práctica una eficiente gestión corporativa para enfrentar los retos del mercado.

En este contexto, los administradores tienen como misión verificar hasta qué punto las incertidumbres interfieren en la generación de valor.

De esta manera, deben detectar las situaciones que pueden fomentar la aparición de oportunidades. Asimismo, necesitan identificar los eventos que puedan convertirse en amenazas trabajando para que sean mitigados tan pronto como sea posible.

Por lo tanto, una gestión de riesgos efectiva permite que los administradores identifiquen y reduzcan -o eliminen- los riesgos, así como maximicen las oportunidades agregando, de este modo, más valor al negocio.

¿Cómo implementar una gestión de riesgos de excelencia en tu empresa?

El riesgo es una situación de incertidumbre que puede ocasionar la vulnerabilidad de la empresa ante las diferentes circunstancias del mercado.

Por este motivo, es importante planificar e implementar un plan de gestión de riesgos acorde con la estrategia organizacional y con la realidad del sector corporativo.

A continuación, descubre cómo desarrollarlo siguiendo apenas estos 5 pasos.

1. Identificación de los riesgos

En primer lugar, el gestor debe identificar cuáles riesgos pueden, de hecho, afectar a la empresa.

Para esto, es fundamental que realice un análisis de los datos históricos y detecte las situaciones de incertidumbre que, en su momento, se transformaron en riesgos para la rentabilidad del negocio.

Además, debe evaluar el contexto actual mediante la utilización de potentes herramientas como el análisis SWOT, entrevistas, técnica Delphi y brainstorming.

2. Análisis cualitativo

Este tipo de análisis es realizado a modo de filtro para detectar los riesgos que necesitan ser abordados por medio de un estudio más delicado, complejo y avanzado.

Por lo tanto, esta es una etapa clasificatoria subjetiva cuyos resultados son plasmados en la matriz de evaluación de riesgos sirviendo como objetos de estudio en el próximo paso.

3. Análisis cuantitativo

En esta etapa del plan de gestión de riesgos, es posible investigar la probabilidad de ocurrencia de los riesgos y la estimación de sus consecuencias para la empresa.

Después de mapear los potenciales riesgos, la primera cosa que debes hacer es seleccionarlos y establecer un orden de prioridad considerando que no todo riesgo debe ser controlado, suavizado o eliminado.

Para ordenarlos, es necesario considerar las siguientes variables:

  • Probabilidad: Cada riesgo cuenta con una determinada probabilidad de que se materialice. Para calcularla, puedes seguir una línea cuantitativa (base de datos) o cualitativa.
  • Impacto: Para cada riesgo, existe una dimensión del impacto ocasionado por su materialización. Su cálculo requiere el análisis de datos históricos. En algunos casos, puede ser necesario realizar un estudio cualitativo -por falta de datos numéricos.
  • Indicador de criticidad de riesgos: Es definido por la multiplicación de los valores absolutos de la probabilidad y del impacto. Cuanto mayor sea el valor, más crítico será el riesgo.

Otras herramientas igualmente interesantes para priorizar los riesgos son el Árbol de las decisiones y el Simulador Monte Carlo.

Una vez identificados los riesgos y establecida su prioridad, es hora de trabajar la planificación de las respuestas.

4. Planificación de las estrategias de respuestas

Luego de finalizar la etapa anterior, el gestor debe establecer los planes de acción y planificar las estrategias de respuestas para enfrentar cada amenaza.

En este sentido, los planes de acción permiten que el gestor se concentre en la prevención evitando así, la aparición de los riesgos. Por su parte, las estrategias de respuesta posibilitan minimizar los efectos ante la materialización del riesgo.

Por último, es fundamental controlar la ejecución de los planes y la performance de los riesgos.

5. Monitoreo

El efectivo control de los planes y de los riesgos requiere la creación de informes, desarrollo de procedimientos y políticas, implementación de mecanismos de control y monitoreo, así como la definición de indicadores de desempeño (KPIs).

En cuanto a los últimos, cuando definidos correctamente, pueden proporcionar datos e información confiable para la toma de decisiones.

Luego de seguir todos los pasos y acompañar a los riesgos de manera periódica, tu empresa comenzará a cosechar los frutos de una gestión de riesgos eficiente.

Para que esto suceda, es indispensable que la administración esté alineada con los objetivos y con la planificación estratégica de la empresa. Cuando se alcanza este nivel de excelencia, es posible convertir a la gestión de riesgos en una fuente magnífica de oportunidades de negocio.

Esperamos que hayas entendido todos los puntos tratados en este artículo. Si deseas recibir actualizaciones de nuestro blog, ¡suscríbete!

Suscríbete a nuestro blog

Déjanos tu correo electrónico para enviarte actualizaciones de nuestros artículos.